¡Cuidado! El 2013 será aún mejor.

Hyper-Sky
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 Pero, ¿por qué cuidado? Los peores fracasos surgen inmediatamente luego de “buenos” períodos. El choque mortal con el iceberg ocurre durante la fiesta y nadie está preparado.

A nivel de las empresas, los períodos de bonanza esconden en muchas ocasiones la semilla del próximo fracaso. El éxito distrae, relaja los controles, se abandonan las buenas prácticas porque “no pasa nada”, estamos cómodos. Esta situación ES un problema y tal vez de la peor clase pues no se presenta como tal.

Del mismo modo qu los generales deben plantear simulacros y ejercicios en el tiempo de paz para tener a sus ejércitos preparados, los directivos empresariales deben mantener a sus equipos alertas y preparados para cuando haya que enfrentar timpos más duros que los actuales. La paradoja es que las empresas que están mejor preparadas durante las épocas de “paz”, tienen menos períodos de “guerra” y si los tienen los superan en mejores condiciones.

El buen tiempo que viene, es apropiado para recordar la fábula de la cigarra y la hormiga  y para “no dormirse en los laureles”.

La práctica recomendable es apuntar a metas superadoras, a plantearse nuevos desafíos de crecimiento y desarrollo, para que la organización mantenga la orientación y el empuje hacia el logro de resultados cada vez mejores.

También los tiempos de calma relativa son los apropiados para revisar las estructuras y los procedimientos con ejercicios de emergencia, en los cuales se plantean “catástrofes virtuales” y se planea que hacer en esos casos: “qué pasa si….”; de estos ejercicios siempre surgen poderosos ajustes y preparaciones para las eventualidades.  ¿No es triste cuando en las empresas enfrentadas a dificultades no tan improbables, se escucha el “nunca lo habíamos pensado”?. Los tiempos de calma deben emplearse para pensar lo que no puede pensarse en los tiempos de crisis.

 

Socio fundador de GRUPO TRÚPUT.

Posted in General, Gestión de Restricciones

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